miércoles, 24 de junio de 2015

¿Porqué los jóvenes leen mal?

Por Carlos Sánchez Lozano
Director Departamento de Gramática


En la encuesta sobre hábitos lectores y consumo de libros en Colombia (Fundalectura, Cerlalc, Cámara Colombiana del Libro, 2001) los jóvenes no aparecen como buenos lectores. La gran mayoría aparece en la franja de los “no lectores habituales”
(21%). Y su consumo de libros por año genera preocupación: 1 libro/ año (que incluso puede ser el texto escolar). Las respuestas “No me gustan”, “No los entiendo”, “Prefiero gastar el tiempo libre oyendo música”, son recurrentes en la franja 12-17 años.

La tendencia según la cual leen incluso más los niños que los jóvenes aparece no solo en Colombia sino en gran parte de países europeos. Un estudio de 2003 en España concluye: “Es evidente la preocupación por la tendencia a la baja de los índices de lectura de libros, especialmente entre la población más joven”. En la Encuesta Nacional de Cultura de Colombia (2002), sin embargo, de parte de los jóvenes encuestados, hay una actitud prospectiva que es positiva: “Nos gustaría leer más”.

En consecuencia no podemos –a veces se hace- hablar de un franco distanciamiento de los jóvenes hacia los libros ni concluir que la cultura audiovisual o internet los atrapó volviéndolos alfabetos funcionales, dominados por las nuevas tecnologías. “Autistas, ignorantes y ciegos”, según los definiera en un acre comentario un novelista francés. En nuestro medio, a diferencia del español, por citar un caso europeo, no hay políticas públicas que estimulen la circulación ni promoción de los libros y el sistema escolar no es particularmente el espacio propicio para generar en los adolescentes acercamiento o construcción del hábito lector.

Muchas escuelas y colegios carecen de libros, de biblioteca, de bibliotecario, de docentes lectores habituales. El hogar tampoco es el lugar de origen de una actitud lectora. Según la encuesta citada al comienzo, el 85 por ciento de los colombianos, tienen menos de 5 libros en su casa: la mayoría textos escolares, libros de referencia, atlas, libros de colección o libros viejos.

Apenas hasta hace dos años, el Plan Nacional del Libro y Bibliotecas, promovido por la Presidencia de la República y el Ministerio de Cultura, empezó a dotar las bibliotecas municipales, pero incluso todos estos esfuerzos parecen insuficientes para enfrentar la cruda realidad: el nuestro no es un país lector. Y en el caso de los adolescentes es todavía más claro el diagnóstico: nadie, o a casi nadie, le importa su construcción como lectores.

Si bien no contamos con un estudio confiable que nos ayude a entender la actitud de los adolescentes frente a la lectura (otro vacío: no hay investigación académica o empírica sobre el tema), nos toca, forzosamente, lanzarnos al campo de las inferencias e intentar escribir un perfil ideal de nuestros chicos y chicas como lectores. Hay algunas conclusiones –netamente provisionales- que se pueden sacar (espero no ser tan atrevido):

· Los jóvenes sí leen y escriben. Que no muestren interés hacia lo que el sistema escolar exige escribir y leer, es otro asunto.

· Los jóvenes carecen de espacios de diálogo y de información (publicaciones, programas de radio de televisión, internet, etc.) para hablar con los adultos o con sus pares sobre libros escritos para su franja.

· El medio escolar, muchos profesores, con su actitud enfermiza de obligar a leer “los clásicos” están fomentando animadversión hacia los libros y la lectura.

· Es necesario entender de una vez por todas que los jóvenes de hoy conviven con diversas tecnologías de información (la televisión, el cine, los videojuegos, internet, la radio). El libro ya no es el objeto sagrado de información que fue para dos generaciones atrás.

· Si existen opciones de diálogo y de acercamiento sincero con los adultos, no autoritaria ni basada en argumentos del tipo “lea para que no se vuelva idiota”, podría empezar a construirse entre los adolescentes una actitud más atenta hacia la lectura de los libros y revistas.

· Cada joven es un lector único y resemantiza de un modo personal lo que lee. Los jóvenes –en un sentido- no son “lectores críticos”, objetivos, pues lo que buscan en los libros es un “yo” sincero que les hable a “ellos” como sujetos exclusivos.

· No hay canon de lectura ni de libros entre los adolescentes. Puede ser tan embriagador –y decir tanto- Paulo Coelho como Franz Kafka. Es labor de los mediadores de lectura –el docente, bibliotecario- ayudarlos a avanzar en la calidad de sus lecturas, que no es otro modo, que ayudarlos a construirse como lectores adultos.

· Los adolescentes nunca olvidan un buen docente o un bibliotecario que les abre las puertas a la lectura.

Hoy en día ¿Qué importancia tiene la lectura?

Cuando un escritor plasma todos sus pensamientos y conocimientos en un papel, cuando publica su propio libro y se toma el trabajo de investigar y dar a conocer el resultado de sus investigaciones y de lo que sabe, espera que las personas que se acercan a leer todo esto capten el mensaje y se tomen el trabajo de saber interpretar todo lo que leen.

La clave de una buena lectura está en la interpretación que se le da. No solo es primordial que se maneje el mismo código, es decir, el idioma que manejen tanto lector como escritor para poderse entender, también ambos deben estar viendo las cosas desde el mismo punto de vista.

Hoy en día la lectura ha pasado a un segundo lugar, en los estudiantes por ejemplo, el gusto por la lectura ha desaparecido, éste habito ha sido reemplazado por la televisión, el Internet, los videojuegos y todo cuanto hace que la atención sea concentrada en cosas muy alejadas a ésta. Ya no queda tiempo de leer historias fascinantes con las cuales se podía jugar con la imaginación y crear fantasías que en la mente de muchos podían hacerse realidad. El gusto por revisar la historia y leer lo que en ella se cuenta, los orígenes y en sí todo lo que encierran los libros, cada palabra, cada secreto que en ellos se guardan ya no son útiles ni válidos en el tiempo de ahora, han quedado en el baúl del olvido, han pasado a un segundo plano y sólo son vistos desde lejos, y lo peor como temas aburridos a los que ya a nadie le interesa.

Cuando se toma un libro en las manos y se intenta leer, se sabe que cada palabra debe ser asimilada e interpretada sin salirse del contexto desde el cual se hable. Anteriormente el estudio exigía más, los estudiantes se tomaban la molestia de intentar descifrar que quería decir el autor en sus obras. Hoy en día los estudiantes no quieren sino vivir de la ilusión de leer. Creen que por solo tomar un libro y repetir las palabras de manera inconsciente ya han leído, pero no es así, no se atreven a ir más allá y quieren evitar a l máximo investigar y todo lo quieren entender lo más fácilmente posible, y mucho mejor si es explicado por medio de los maestros, sin tener que mover un solo dedo.

Ahora es tiempo de hacer un alto en el camino y reflexionar, es tiempo de darse cuenta que en la lectura se encuentra plasmado todo el conocimiento, y que esto es lo único que nos queda, pues es algo que siempre estará presente y que ni siquiera la muerte nos puede arrebatar, todo lo que un libro nos puede regalar y enseñar, se queda en la mente de cada persona y lo ayuda a instruirse y a tratar de entender el entorno donde se desenvuelve.

En la lectura está el saber, está el conocimiento, está un tesoro escondido que ante los ojos de muchos no ha sido descubierto, o aparentemente ha sido ignorado, lo que importante es darse cuenta de que la lectura encierra un mundo maravilloso que espera ser descubierto y valorado para poder ser pasado de generación en generación y de esta manera mantenerse vivo.

Hay una devaluación de la inteligencia

Este texto nos indica la falta de lectura en los jóvenes para su educación.Indica que la sociedad está fuera del marco de los grandes pensadores o escritores, esto lleva a mantener que lo lectores pueden hacer referencia a los grandes literarios.Ya no se lee como antes el cada escritor solo sigue escribiendo para sus seguidores(lectores) y no específicamente para la sociedad que se mantiene indiferente.
Ante esta generalidad de tomar un libro y comenzar a desandar el camino de cada página, Barylko propone una serie de alternativas tendientes a modificar este criterio, indicó que hay una devaluación de la inteligencia humana en general y es necesario estimular esa inteligencia.En la radio y la televisión lo que se hace allí no es inteligente, al aparecer un libro y el tema es inteligente que no es facilista pero estimula según Barylko.También dice que estos valores provienen de los padres, la sociedad y aclaró que si los mayores no tienen en claro determinados conceptos eso es trasladado a los adolescentes.Si alguien busca algo superficial está a su alcance la televisión y si quiere algo profundo obviamente busca un libro.Los adolescentes han dejado casi de leer y esto hace una comparación muy extensa con la antigüedad donde esto a la hora de informar era más concreto y también depende de la educación o enseñanza de cada mayor.Si leemos libros somos más inteligentes eso es lo que pude entender de este texto.

Los jóvenes argentinos leen menos libros que la media mundial

Este texto habla sobre los jóvenes que prefieren divertirse antes que leer un libro esto fue con ayuda de una encuesta realizada por una consultora internacional Gfk que hizo una comparación entre los jóvenes argentinos con sus pares del mundo.Estos elijen como mejor opción pasatiempos o profesiones como la cocina que se las relaciona como buena apariencia.A esto se suma la comparación por visitas en museos y muestras de arte que a los jóvenes argentinos no les interesa demasiado, ellos están alejados a la actividad de lectura(leer) buscan un menor compromiso y también dice que están por encima de la lectura de diarios y revistas.En mi opinión los adolescentes o jóvenes en la actualidad están mas interesados en las redes sociales estar en contacto, osea les gusta estar al tanto de todo y otros prefieren jugar frente a la computadora como entretenimiento.


martes, 23 de junio de 2015

Surfear, leer o navegar

Este texto hecho por Beatriz Sarlo trata sobre los tipos de lectura que han existido desde la antigüedad hasta la actualidad empezando por Robert Darnton(historiador estadounidense) estudió dos tipos de lectura, la Lectura Intensa que los libros en la antigüedad eran solo para monjes o nobles y no para la gente del pueblo porque no carecían de dinero para comprarlos ya que eran escasos y muy caros.Con el paso del tiempo las máquinas de impresión eran ligeras y el papel más barato logró deshacer este problema, siguiendo esto se creó la otra forma de lectura llamada Lectura Extensiva consistía de saltar de libro en libro y recorrer avidamente la superficie de la página impresa y abandonarla tan rápido como llegó a ella, las novelas eran mas populares en este tipo de lectura para un lector que era veloz  y a las vez curioso.Luego nos cuenta sobre la actualidad sobre que el internet se aleja a estas dos formas de lectura, el lector de hoy en día pasa de página en página sustrayendo información o en busqueda a algo especifico.La palabra Navegar en inglés Surf osea que salta de en ola en ola pero en internet de página en página.


"HAY UNA DEVALUACIÓN DE LA INTELIGENCIA"

La inteligencia va más allá de todo esto, la inteligencia no tiene nada que ver con la forma de vida, los estudios o el nivel económico,solo creo yo con la forma de que le damos a los libros. La inteligencia es una característica propia de la persona. La inteligencia es algo que engloba muchas características. Está claro, que la educación ciertamente tiene que ver en el desarrollo de la inteligencia, pero también hay que entender como educación todo el entorno social que rodea a la persona, y no sólo las horas que éste o ésta para en el . La educación, el aprendizaje general, el día a día, nos enseña a desarrollar y mejorar las capacidades prácticas de esa inteligencia; pero sin duda, no debería ser la capacidad de adaptación de la persona al sistema económico actual o el cumplimiento con buena nota de las diferentes etapas del sistema educativo (sólo una parte de la educación) las características principales para valorar la inteligencia de alguien. Sobre todo, la inteligencia es la capacidad para desenvolverse en la vida, así como la capacidad para la solución de los problemas que esta plantea.habla tambien de que no es necesario estimular la inteligencia yaque es mucho mas facil ver y entender una imagen que leer un libro y aclara que lo que te brindara conocimiento,trabajo es aprender el tema de dicho libro.nos hace abrir los ajos que la lectura siempre estara pegada a nosotros y q todos los dias la utilizamos ya que ea parte de nosotros y es imposible salir de sus paginas.

"LEER...."

SURFEAR, LEER O NAVEGAR

en este texto o tipo entrevista de Beatriz Sarlo mi opinión es que habla específicamente de una variedad de formas de la lectura de los libros que han existido y que siguen existiendo desde  la antigüedad hasta hoy en día. En la antigüedad a la lectura se la consideraba como una lectura intensa con mucha profundidad ,pero ocurría que los libros eran muy escasos y no eran accesibles para todos como hoy en la actualidad ya que eran caros y solamente tenían acceso los monjes y nobles a esos libros como la biblia y la gran estrategia de esa época era la habilidad de conocerlos y aprenderlos de memoria .Con la gran difuncion dela maquinas de impresión  hizo que el publico pudieran acceder mas a los libros impresos y nació una nueva forma de lectura que fue la extensiva que consistía en saltar de un libro a otro por asir decirlo pero ahí es muy destacante la ambición por la lectura por el publico de la antiguedad .

hasta hoy en la actualidad que habla que en la paginas de internet que no se le encuentran comparacion con el metodo de la antiguedad y expresa que la gente la gente  no se detiene detenidamente a leer las paginas sino hacen una lectura rapida y en segundos y sin razonar y prefieren esperara otras formas de leer un libro dice que una pagina de internet no es un metodo preciso y que hay varias distracciones en las mismas y que en las pagina siempre hay varias fuentes distintas de un tema similar q te comvendria agarrar un libro ya que este nunca te fallara.

Daniel Ontiveros 5°2°

Entrevista a Daniel Swinbum

Este texto trata como un tipo de comparación entre la lectura digital(computadora) y la lectura de papel impreso(libros,diarios,revistas,etc) nos dice que la computadora transmite todo tipo de generos textuales que en como en el mundo impreso según libros,revistas u otros.Nos cuenta sobre la realidad sobre el cambio de la lectura y tecnicas ; hoy en día las personas logran una distribución de textos muy breves y teniendo en cuenta que la lectura impresa ha sido menos utilizada a la hora de informar o aprender.
También dice que el novelista Alesandro Baricco que en la actualidad el lector ya no lee novelas de 500 o Miles de Páginas por qué lo ven como si fuera que es mucho pero es interesante el lector se , ya que hoy solo es posible plantearse en relatos breves y fragmentados.En la actualidad la lectura digital o sitio web si se podría decir es más accesible que un solo libro.

lunes, 22 de junio de 2015

LOS JÓVENES ARGENTINOS LEEN MENOS LIBROS QUE LA MEDIA MUNDIAL

EN RESUMEN  básicamente quiere dar a entender de que los jóvenes argentinos en vez de la lectura de los libros prefieren divertirse o tienen otros planes en mente que tengan que ver con el entretenimiento o pasar el tiempo haciendo otras actividades que no sean sentarse a leer un libro ,como ser la cocina o el fútbol como deporte,ya que a estas actividades están de moda  las hacen.para mi dice o interpreta de que un libro no esta a la "moda"; pero para algunos sí. Habla de que un libro de lectura es una responsabilidad muy importante y recae en los comentarios de que leer no es una perdida de tiempo sino todo lo contrario y que hay varios jóvenes de que leen mas libros que los adultos mayores.el texto quiere decirnos de que todavía no es tarde para volver a "agarrar" un libro

Ontiveros Daniel 5°2°

domingo, 21 de junio de 2015

EL VICIO DE LEER
, Paco Abril La oreja verde, Suplemento Infantil de LA NUEVA ESPAÑA, Gijón, nº 568, 14 de julio de 2001 “

Después de pensármelo mucho, acudí a la reunión de lectores anónimos que había convocado la biblioteca pública. Cuando me tocó el turno de hablar, saqué el papel que había estado preparando toda la tarde, y leí: Mi nombre no importa, soy un lector anónimo. El día que dije en mi casa que me gustaba leer, mi padre puso el grito en el cielo. --Pero, bueno, ¿cómo es posible que te guste leer? -–dijo alzando la voz--. ¿Me has visto a mí leer alguna vez? ¿Lee tu madre? ¿Lee tu hermano mayor? No, verdad. Ninguno de nosotros leemos. ¿Y no estamos todos sanos y fuertes? Mi madre fue más suave, aunque su tono también estaba cargado de reproches. --Hijo, ¿por qué lo haces? ¿Por qué lees? –me preguntó entristecida. Sin dejarme responder, mi padre volvió a la carga y siguió despotricando. --Vamos a ver. Tienes un ordenador, tienes un montón de videojuegos, te hemos puesto un televisor en tu cuarto y, a pesar de todo eso, que buenos esfuerzos nos ha costado, el niño caprichoso prefiere leer libros. ¿Te parece bonito ese vicio? ¿Vicio? Yo, la verdad, no supe qué responder. Según comprobé después a escondidas en el diccionario, que también es un libro, un vicio es una mala costumbre que se repite con frecuencia. En aquel momento, más que un vicioso, me sentía como un ladrón que acabara de robar en el Banco de España y hubiera sido pescado in fraganti. Para colmo todavía tenía el botín en la mano, la prueba del delito, esto es, los libros que acababa de sacar de la biblioteca pública. Mis padres los miraron horrorizados y leyeron los títulos con dificultad. Bueno, la cosa no paró ahí. Tuve que prometerles a mis progenitores que nunca más volvería a leer libros en casa. La verdad es que me gustaría compartir este interés por la lectura con alguien, pero mis amigos piensan como mis padres. Ellos sólo saben hablar de fútbol. Un día que les insinué haber leído un libro, me miraron como si fuera un enfermo contagioso, y se alejaron de mí poniendo cara de asco. He cumplido mi promesa a rajatabla. Ya no leo en casa, ahora leo sentado en un banco del parque y en la biblioteca pública, donde ellos no pueden verme. A veces, cuando me dedico a este vicio, tengo miedo a que me descubran, aunque luego me olvido de todo. Lo siento por mis padres, pero a mí me gusta leer, ¿y qué?.
UN ENJAMBRE DE PALABRAS
 Juan Manuel de Prada 

 “Hace diez, veinte, treinta años, cuando estrenábamos la juventud y la pasión lectora, nuestros libros apenas ocupaban un anaquel, alineados en un riguroso orden alfabético que abarcaba unos pocos títulos fundacionales. Creíamos, ilusamente, que en ese puñado de libros que habíamos llegado a aprender de memoria, se compendiaba el mundo. Luego, con el decurso del tiempo, ese anaquel originario se prolongó en otro, y, éste en otro, y en otro, y en otro, en una multiplicación invasora que fue colonizando las paredes de la casa, o de las sucesivas casas que hemos habitado, porque las bibliotecas, en su afán colonizador, nos obligan a mudarnos en busca de un espacio más ancho que les permita crecer como enredaderas habitadas por el susurro de las palabras. Nuestras bibliotecas se sublevan contra el orden impuesto, instaurando el caos como única referencia bibliográfica: casi sin darnos cuenta, trepan escalonadamente por las estanterías con una doble o triple fila que entorpece su consulta, echan raíces en el suelo, alcanzan el techo en un precario equilibrio que gravita sobre nuestras cabezas y, ya por fin, se almacenan en pilas sobre las sillas, sobre el escritorio, como obeliscos de papel derrumbado. De repente, los libros se han convertido en un organismo vivo que nos estrecha en su cárcel, que nos arrebata el aire mientras dormimos, que procrea con sigilo y amenaza con hundir el piso y embestir las paredes, quizá incluso con horadar el techo, en busca de una brecha de luz que le permita seguir creciendo, creciendo siempre, hasta sepultarnos entre cordilleras de letra impresa. Y mientras nos aventuramos por la frondosidad de nuestras bibliotecas, hostigados por su crecimiento incontrolado, recordamos el vano afán de aquel emperador nipón que ordenó a sus consejeros áulicos que fundaran una biblioteca portátil, con libros a modo de cofres de bolsillo, que contuviesen una antología de los versos más hermosos dedicados a los paisajes del mundo y también a los paisajes interiores del alma. Los consejeros del emperador acometieron esa empresa de esencialidad, pero pronto descubrieron que los pájaros, los insectos, las estaciones, los sentimientos, exigían su respectiva antología. La especialización se fue haciendo poco a poco cada vez más rigurosa, la clasificación más metódica, con divisiones, subdivisiones y jerarquías para cada familia vegetal, para cada orden zoológico, para cada color del alma. Aunque la síntesis epigramática impulsaba su tarea, no pudieron los consejeros del emperador reprimir el impulso de dedicar una antología al escarabajo, otra al abanico, otra más a la rosa, y al reflejo del sol en un estanque, y al nenúfar de ese estanque (de cada estanque), y así hasta el vértigo de lo multiforme, hasta lo infinito. El emperador nipón aprendió que tratar de contener las palabras en una biblioteca esencial era una tarea tan estéril como tratar de abarcar el agua del cóncavo mar en un hoyo excavado en la arena. Y es que la misión de las bibliotecas no es otra sino aparearse, hasta envolvernos con su enjambre de palabras, ancho y abigarrado como el mundo. ”


 Mi biblioteca: La revista del mundo bibliotecario, ISSN 1699-3411, N.º 3, Octubre 2005, pág. 11. Fundación Alonso Quijano.

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